Historia de Berlin

Si se tiene en consideración la larga historia de Alemania, Berlín entró a formar parte de ella tarde y fue relegada al anonimato durante decenas de años. Fundada en el siglo XIII como un asentamiento mercante, entro a formar parte en 1307 al asentamiento de Cölln, situado también a orillas del río Spree. La ciudad obtuvo cierta relavancia cuando el clan de los Hohenzollern, del sur de Alemania, obtuvo el poder en 1411. Esta relevancia se mantuvo cuando menos hasta el s. XVII, cuando la ciudad fue destruida durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648); únicamente 6000 personas lograron sobrevivir al pillaje y al hambre.

Las consecuencias de la guerra llevaron a Berlín su primera característica de ciudad cosmopolita. En una gran estrategia de ingeniería social, el “Gran Elector” Federico Guillermo [1640-1688] hizo ampliar el número de súbditos invitando a los forasteros a asentarse en la ciudad. Unas Cuantas familias judías vinieron desde Viena, pero la enorme mayoría fueron refugiados hugonotes procedentes de Francia. Sobre el año 1700, uno de cada 5 ciudadanos de Berlín era de origen francés.

Federico III, hijo del “Gran Elector”, forjó una corte con un gran trabajo intelectual, pero también fue un hombre de enorme ambición en la política. En el año 1710 él mismo se autoproclamó rey bajo el nombre de Federico I de Prusia, y creó en Berlín su residencia y la capital del nuevo estado de Brandeburgo-Prusia.

berlin siglo XVII

Su hijo Federico Guillermo I [1713-17­40] fundó las bases de la hegemonía militar prusiana. El militarismo fue su más importante obsesión y dedicó gran parte de su vida a desarrollar un ejército de 80.000 hombres, en gran parte al reclutamiento (una decisión sumamente impopular ya en aquella época) y también pagando a otros gobernantes para que le entregaran soldados a cambio de joyas. Con el tiempo, consiguió el sobrenombre de Soldatenkönig (traducido como el rey de los soldados).

De forma irónica, estos soldados no entraron en combate hasta que su hijo Federico II “El Grande” [1740-1786] subió al poder. Federico luchó con uñas y dientes durante dos décadas para arrebatar Silesia a Austria y Sajonia. Cuando no se encontraba en el campo de batalla, buscaba la grandeza a través de ambiciosas construcciones (la mayor parte de Unter den Linden data de aquel período) y a abrazar los ideales de la Ilustración. Gracias a unos de los pensadores más trascendentes de la época (como Gotthold Ephraim Lessing y Moses Mendelssohn), Berlín se transformó en un centro cultural que algunos bautizaron como “la Atenas del Spree”.

La muerte de Federico precipitó la decadencia de Prusia, que culminó con la severa derrota de su ejército ante Napoleón en 1806. Los franceses entraron triunfalmente en Berlín el 27 de octubre y la abandonaron un par de años más tarde, con sus cofres rebosantes de riquezas. A lo largo del período post-napoleónico, Berlín entró al formar parte del movimiento de reforma que se extendía por todo el continente europeo. Puesto que estas transformaciones no fueron un cambio en los centros de poder, Berlín y otras ciudades alemanas decidieron emprender una revolución democrática burguesa en el año 1848. Por desgracia, las bases para instaurar la democracia aún eran muy débiles y el statu quo fue de forma rápida restaurado.

Mientras tanto, la Revolución Industrial empezaba a instaurarse en Berlín gracias a compañías como Siemens y Borsig, que ayudaron al crecimiento de la urbe y permitieron la aparición de una nueva clase trabajadora así como nuevos partidos políticos para representarla, como por ejemplo el Partido Socialdemócrata (SPD). Berlín adquirió un transcendental peso político, económico y cultural, en especial tras convertirse en la capital del Reich alemán en 1871. Cerca del  1900, la población había alcanzado ya los 2 millones de personas.

El gran cambio de Berlín se vió parado por la Primera Guerra Mundial. Al finalizar la contienda, la ciudad se convirtió en el centro de la lucha entre monárquicos, demócratas y espartaquistas de extrema izquierda. Si bien los demócratas se alzaron con el poder, la década de 1920 solamente trajo inestabilidad, inflación y corrupción. La poblaicón de Berlín lucharon contra la situación convirtiendo la ciudad en un sitio decadente y en un volcán de grandísima creatividad. Artistas de todos los tipos fueron en masa a la metrópoli del cabaré, el jazz, y el dadaísmo.

Pero la llegada de Adolf Hitler al poder acabó con aquel período de efervescencia. A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, Berlín sufrió severos bombardeos y la invasión de casi dos millones de soldados soviéticos en la decisiva batalla de Berlín en Abril del año 1945. Durante la Guerra Fría, se convirtió en la zona cero de estas hostilidades entre EE UU y la antigua URSS; el bloqueo de 1948 y la edificación del Muro en el año 1961 eran los hechos más notables de este tiempo. Durante 40 años, Berlín oeste y Berlín este funcionaron como dos ciudades totalmente aisladas.

caida muro berlin

Después de la reunificación, Berlín recuperó la capital de Alemania en el año 1990 y volvió convertirse en la sede del Gobierno federal de Alemania en el año 1999. Enormes proyectos urbanísticos como por ejemplo la Potsdamer Platz, así como la nueva sede del Gobierno de Alemania ayudaron en gran medida a cerrar prácticamente las heridas de la división y de la Guerra, pero no tuvieron ningún efecto positivo en las cuentas de la capital ni en las números de desempleo. Como ya sucediera en la década de los años 1920, los berlineses tuvieron que luchar contra la tediosa situación convirtiendo la capital en un semillero de creatividad, con una animada vida nocturna, una gran escena artística y nuevas industrias de la moda y del diseño. Incluso mostraron al mundo su fabuloso liberalismo en la Love Parade y las puertas de Berlín se abrieron al mundo con sucesos como la Copa del Mundo de fútbol del año 2006.

También, los problemas de la sociedad siguen haciendo mella en la metrópoli. Durante los últimos años, los periódicos se han hecho eco del penoso rendimiento de los colegios, los ataques racistas y xenófobos de grupos ultraderechistas.

20 años tras la reunificación, Berlín se encuentra en un singular camino. Barrios como Mitte y Prenzlauer Berg, antaño centros del progresismo, se han convertido en símbolos de la burguesía; los promotores inmobiliarios extranjeros son dueños de las orillas del río Spree para edificar; inversores de todo el planeta, de Dinamarca, América o Irlanda, adquieren apartamentos a precios de saldo; y las cadenas internacionales están reemplazando a los comercios locales.